Formas visuales del saber historiográfico. La colección cartográfica de José Luis Romero.

Nancy Bentivegna
Malena Mazzitelli Mastricchio
Carolina Martínez
(Universidad de Buenos Aires)

En febrero de 2022 se halló en el Centro Cultural Universitario “Paco Urondo” un conjunto de registros visuales (i.e. mapas urbanos, planisferios, láminas de paisajes y pinturas) entre otras formas de inscripción gráfica, contenidos en carpetas de diverso formato y tamaño.[1] Convocadas a analizar el material descubierto, junto con la bibliotecaria del Instituto de Geografía “Romualdo Ardissone”, constatamos que los diversos registros pertenecían a José Luis Romero (1909-1977), figura cuya importancia para la historiografía argentina y la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la Universidad de Buenos Aires (UBA) es innegable. Es sabido que el historiador argentino participó de la renovación de la disciplina en las décadas de 1950 y 1960. Además de sus aportes en torno al surgimiento de la burguesía y el desarrollo del mundo urbano, Romero fundó la cátedra de “Historia social general” en la carrera de Historia de la universidad y fue decano de la FFyL entre 1962 y 1965.

En el marco de este hallazgo surgió el interés por sistematizar la colección cartográfica de José Luis Romero y ponerla, en un futuro, a disposición de la comunidad, tanto en formato físico como digital. De esta manera, en julio de 2023, presentamos el proyecto “Formas visuales del saber historiográfico. La colección cartográfica de José Luis Romero” a la Convocatoria de Proyectos de Desarrollo Estratégico (PDE) 2024 de la Universidad de Buenos Aires. El proyecto fue seleccionado y financiado para el período 2024-2026. Para cumplir con el objetivo propuesto, resultó indispensable reunir un equipo de trabajo interdisciplinario que pudiera abordar la organización y análisis de la “Colección cartográfica José Luis Romero” desde distintas perspectivas teóricas y metodológicas. Pues, en términos de Peter Burke es a través de la interdisciplinariedad que se evita “vivir en el archipiélago académico [que] alimenta la insularidad intelectual” (Burke 2021, p. 52).

Desde sus inicios, integraron el proyecto especialistas en bibliotecología, geografía, historia, urbanismo, archivística y conservación. A su vez, el equipo también cuenta con el apoyo de asesores externos, especializados tanto en la organización de otras colecciones documentales como en la obra de José Luis Romero.[2]

Dos preguntas se encuentran en la base del proyecto y en la intención de concebir como una colección cartográfica el material visual recolectado por Romero a lo largo de su vida profesional. La primera remite directamente a cuál es la importancia de recuperar los materiales visuales que nutrieron la investigación de Romero. La segunda, derivada de la primera, es por qué deberían sistematizarse y ponerse al servicio de las comunidades académicas o de un público más amplio. Esta segunda pregunta implica cuestionarse, a su vez, cómo (y cuál) debería ser la mejor forma de organizar la colección de Romero.

Si bien los motivos para analizar o “construir” la “Colección cartográfica José Luis Romero” son múltiples, se enumeran a continuación los más relevantes. Se destaca, en primer lugar, la relevancia que presentan las colecciones cartográficas para las bibliotecas universitarias especializadas y su utilización por parte de los investigadores y el público general. La vida del historiador argentino (sus cursos, viajes, intereses, etc.), la relación de la colección con su magisterio (el uso del material en términos pedagógicos, etc.), el vínculo del material con su producción historiográfica (i.e. la importancia que reviste la ciudad en su estudio del mundo occidental), los criterios de guarda utilizados para organizar el material, o aún las redes y vínculos establecidos por el historiador para la obtención de las piezas que conforman la colección constituyen algunos de los temas que podrían ser estudiados por historiadores, bibliotecólogos, archivistas, geógrafos y especialistas en ciencias de la educación a través del material conservado.

A partir de un primer acercamiento a la colección detectamos que presenta características peculiares en relación con la tipología de sus mapas y los registros visuales asociados, su ordenamiento original y sus marcas e inscripciones. Su compilación y el uso que el historiador argentino le dio otorgan, además, un valor añadido a estos recursos visuales. En los más de 3000 ítems que reúne la colección, es posible hallar imágenes de registros tan diversos como reproducciones de obras pictóricas de diferentes períodos históricos, imágenes de paisajes, mapas antiguos e históricos, planos urbanos de ciudades latinoamericanas y europeas, mapas topográficos a diferentes escalas, tarjetas postales con mapas de ciudades y planos de folletos o guías turísticas, entre otros.

Un segundo motivo para constituir la colección es la ligazón del material con el trabajo del historiador. En lo que refiere al vínculo de la colección con la obra escrita de José Luis Romero, es probable que los mapas de las ciudades latinoamericanas -que abarcan un gran porcentaje del conjunto documental encontrado- hayan sido utilizados como material de trabajo para la escritura del libro Latinoamérica, las ciudades y las ideas, publicado por primera vez en 1976. Si en términos generales, todo el material recabado por Romero pareciera dialogar con su metodología o forma de comprender su quehacer historiográfico, los mapas recolectados permitieron al historiador analizar e interpretar procesos históricos fundantes de la modernidad y muy probablemente estén en la base de las nociones de mundo y ciudad occidental sobre las que trabajó a lo largo de su vida profesional.

Asimismo, el análisis de los materiales cartográficos que alberga la colección permite sugerir cierta importancia que Romero atribuyó al espacio. En línea con los planteos de Fernand Braudel (1949) en El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II (2022), Romero pareciera haber comenzado a entender el espacio no como un mero receptor de acontecimientos, sino como un factor agenciante de los mismos; un espacio que es -como afirmó el geógrafo Milton Santos- producto y productor de las relaciones sociales (Santos, 2000). Por todo lo dicho, consideramos importante no sólo conformar la colección cartográfica de Romero sino difundir estos registros como reflejo e insumo de su pensamiento y labor historiográfica.

Características del material, encuadre y tratamiento técnico

Una vez que el material encontrado fue identificado como perteneciente a José Luis Romero, este fue trasladado a la biblioteca del Instituto de Geografía “Romualdo Ardissone”.[3] Es importante señalar que la biblioteca del Instituto se especializa en material cartográfico y que contiene un numeroso acervo de mapas de distintas épocas producidos en diferentes instituciones técnicas nacionales e internacionales. Además, alberga parte de la colección de relatos de viajes iniciada por quien fuera el director del Instituto, Félix Outes (1878-1939).[4]

Tras ser depositado en la Biblioteca y luego de haber cumplido el período de cuarentena con la desinsectación requerida, se realizó un primer acercamiento al fondo, conformado por un total de 14 carpetas de confección artesanal en cartón, la mayor parte de ellas anilladas con alambres y un fichero (Figura 1) confeccionado en el interior de un cajón de madera y organizado a su vez en carpetas, subcarpetas y separadores. Como insumo inicial para su abordaje técnico y comprender además la lógica de ordenamiento de los materiales, se empleó un esquema de clasificación del conocimiento realizado por el mismo Romero enviado oportunamente por su hijo Luis Alberto al correo institucional de la biblioteca, titulado ‘Clave para la clasificación de datos’. Este instrumento inédito resultó clave no sólo para comprender la forma en que Romero organizó su colección, sino para intentar entender cómo la pensaba en términos conceptuales.

Figura N°1: Fichero de 29 x 34 cm que alberga 1110 mapas de ciudades en 26 carpetas.

Fuente: Fotografía tomada por integrantes del equipo PDE.

En este sentido, es importante destacar que si bien existen códigos de clasificación del conocimiento de amplia difusión y uso común en todo el mundo[5], Romero ideó un sistema propio que, suponemos, permitió agrupar y sistematizar las piezas de su colección con un criterio práctico y sintético, basado en la regionalización, el contenido temático y un acceso rápido y eficaz a los materiales. Luego de un minucioso análisis, concluimos en que se trata de una clasificación ad-hoc, facetada y jerárquica, con códigos alfanuméricos combinables entre sí, que representan principalmente áreas geográficas, ciudades, periodos históricos y temas tan diversos como la arquitectura, la ecología y la demografía. Este material incluye además un apartado en el cual se listan las secciones de agrupamiento físico que pensaba Romero para sus materiales, principalmente en función de la diversidad de dimensiones del formato, los tipos de materiales visuales agrupados, su lectura y usabilidad.

En relación al marcaje e identificación de las carpetas que componen la colección, pudo observarse que la mayor parte contiene una inscripción manuscrita que se corresponde con un código establecido en el sistema de clasificación mencionado (Figura 2). Además, en esta instancia se identificaron y separaron carpetas con materiales que presentan signos de deterioro y adhesivos, para su posterior análisis y tratamiento por parte de la especialista en conservación.

Figura N°2: Carpeta de cartón (60 x 50 cm) confeccionada por José Luis Romero para albergar representaciones de paisajes

Fuente: Fotografía tomada por integrantes del equipo PDE.

En base a lo observado, a las características de los recursos y a sus posibilidades futuras de acceso, se acordó que el abordaje técnico en esta primera etapa se realizará principalmente a partir de criterios bibliotecológicos. Para la catalogación se utilizará el Sistema de Gestión Bibliotecaria (SIGB) Koha empleado por el Sistema de Bibliotecas de la Facultad de Filosofía y Letras, para la codificación de datos el formato MARC21 y para la descripción catalográfica, las Reglas de Catalogación Angloamericanas AACR2r. Para la indización o análisis temático, se empleará el vocabulario controlado elaborado por la Biblioteca Central de la Facultad de Filosofía y Letras, vinculado al SIGB, con posibilidad de incorporar opcionalmente términos provenientes de otros tesauros y vocabularios controlados de Historia, Arte, Arquitectura y Patrimonio, así como términos no controlados presentes en la obra de Romero o en su esquema de clasificación. El marcaje correspondiente al inventario se realizará al momento de la carga en Koha, ya que el sistema proporciona una numeración consecutiva a cada ítem en forma simultánea.

Para dar inicio a las tareas de inventario, descripción y catalogación en esta primera etapa, se comenzaron las tareas de identificación y marcaje del Fichero de Ciudades en un archivo Excel, en el cuál se listaron la totalidad de carpetas, subcarpetas, piezas existentes, títulos y códigos identificatorios representados. Asimismo, cada ejemplar fue marcado con un sello de cuño seco para evitar daños y manchas con tintes artificiales. Por otro lado, como parte de esta etapa, se identificaron inscripciones, anotaciones y marcas de propiedad tanto manuscritas como mecanografiadas, estampillas y sellos presentes en los recursos. Esta tarea resultó clave para el entendimiento de los materiales agrupados ya que permitió identificar modos y fuentes de adquisición de los mapas y planos, sus dinámicas de circulación y, fundamentalmente, analizar posibles hitos cartográficos de esta colección. Por hitos nos referiremos a recursos que presentan características distintivas, representativas en términos cronológicos, de rareza o desde su impronta material, y que serán analizados en una etapa de trabajo posterior.

En paralelo se comenzó el proceso de digitalización de los ejemplares que conforman el Fichero, y logró completarse la captura total de imágenes en alta definición. Se espera que en una próxima etapa estos materiales sean trasladados al área de conservación para su análisis y diagnóstico.

Los pasos futuros serán, por un lado, la catalogación del material fichado y digitalizado durante la primera fase y, por otro, la digitalización de recursos de mayor formato. Asimismo, la disposición de imágenes a través del catálogo y el enriquecimiento de registros a través del análisis historiográfico de las piezas. Como corolario del proyecto, se llevará a cabo una exposición de los materiales en los salones de la FFyL.


[1] Carla Lois se refiere a los registros visuales como “los modos específicos de inscripción gráfica. En este sentido, el mapa y la fotografía son dos registros visuales diferentes, que a su vez también son diferentes del perfil topográfico y de la pintura. A menudo los registros gráficos son identificados y distinguidos según las características técnicas con que son producidos y reproducidos, pero que también se corresponden con prácticas y formas de organización de la información reconocidas por una comunidad (en este caso, profesional o académica) dada” (Lois, 2010: 5).

[2] El equipo se conformó a partir de la solicitud realizada por la licenciada Nancy Bentivegna, responsable de la Biblioteca del Instituto de Geografía “Romualdo Ardissone” (Institución demandante), quien convocó a las doctoras Malena Mazzitelli Mastricchio y Carolina Martínez para organizar el tratamiento del material desde un abordaje historiográfico. También fueron convocadas la magister Nancy Blanco, especialista en catalogación de materiales no impresos y la Dra. Graciela Favelukes, cuyo conocimiento de la historia urbana resulta un valioso aporte para el tratamiento de la colección. Para el tratamiento del material orientado a su conservación, el equipo cuenta con la participación de la Lic. María Ángela Silvetti y para el abordaje archivístico y digitalización, se convocó a la estudiante Noelia Del Piano. Por último, participa del proyecto Cristel Truccolo, licenciada en geografía y el maestrando, Federico Amarilla. Los asesores externos convocados por la Dra. Alejandra Vega, de la Universidad de Chile, y el historiador Luis Alberto Romero.

[3] Una parte del material visual de José Luis Romero se quedó en manos de la biblioteca del Instituto de Historia Antigua, Medieval y Moderna “José Luis Romero” de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.

[4] Sobre la colección de relatos de viajes conformada por Outes, véase: Raimondo (2016).

[5] Algunos de los sistemas más utilizados por la comunidad bibliotecaria son la Clasificación Decimal Universal (CDU) y la Clasificación Decimal Dewey (CDD). A grandes rasgos, podemos decir que ambos repertorios clasifican las ramas del conocimiento en temas y subtemas a partir de una división jerárquica y códigos numéricos con la finalidad de ordenar y disponer de los materiales en los estantes. división jerárquica y códigos numéricos con la finalidad de ordenar y disponer de los materiales en los estantes.

Bibliografía

Braudel, F. (2022). El Mediterráneo y el Mundo Mediterráneo en la época de Felipe II. Fondo de Cultura Económica.

Burke, P. (2021). ¿Qué es la historia del conocimiento? Cómo la información dispersa se ha convertido en saber consolidado a lo largo de la historia. Siglo XXI.

Lois, C. (2010). Las evidencias, lo evidente y lo visible: el uso de dispositivos visuales en la argumentación diplomática argentina sobre la Cordillera de los Andes (1900) como frontera natural. Treballs de la Societat Catalana de Geografia, 70, 7-29. https://publicacions.iec.cat/repository/pdf/00000174/00000064.pdf

Raimondo, F. (2016). La conformación de la colección de viajeros de la Biblioteca del Museo Etnográfico Juan Bautista Ambrosetti. En M. J. Gandini, M. López Palmero, & C. Martínez (Eds.), Prismas de la experiencia moderna: Europa, el mundo ultramarino y sus representaciones entre los siglos XVI-XVIII. Homenaje a Rogelio C. Paredes (pp. 193-204). Buenos Aires: Editorial de la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires.

Santos, M. (1991 [1971]). Por una nueva Geografía. Espasa Calpe.